White Marketing: Un sello de calidad publicitaria

El mundo del mercadeo de hoy da para mucho. Para lo bueno y, lamentablemente, para lo malo. Por tal motivo, el publicista Roberto Blanco Brime ha acuñado un término en el vocabulario popular de la disciplina que se ha vuelto tendencia en los últimos tiempos: el White Marketing, un término que bien se podría definir como un necesario certificado o sello de calidad publicitaria.

Este concepto, sin embargo, no es para que lo disfruten los expertos en mercadeo. Nada de eso. Ha sido especialmente diseñado para los clientes y los anunciantes. Solo para ellos. La razón: Se trata de una herramienta que les ayuda a comprobar que las estrategias o campañas de marketing por las que están pagando son de calidad, eficientes, transparentes, éticas y responsables.

Eso, porque (como se dijo) hay muchas cosas malas rondando el mundo del mercadeo. Cosas como páginas web de mala reputación, influencers que pierden la noción de su trabajo y se dedican a mentir o exagerar, plataformas supuestamente exitosas y seguras (ejemplo: YouTube) que en ocasiones publican contenidos controversiales, etcétera, todas ellas con la capacidad de perjudicar la imagen de cualquier marca o empresa que allí anuncie.

El sello de confianza del White Marketing busca controlar y, en la medida de lo posible, evitar todo eso. Por tal motivo su auge actual y la presunción de un mayor abarcamiento en un futuro para nada lejano. ¿Por qué? Pues porque mientras más formas de hacer las cosas mal existan, más tendrá que ponerse en práctica este concepto.

Ahora bien, ¿todo tipo de estrategia entra en el molde del White Marketing? Por supuesto que no: Como los requisitos del certificado son la calidad, la ética, e incluso la no intrusión, estamos hablando de una herramienta que descarta algunos tipos de campañas que se basan en la masividad irresponsable y la viralización no-importa-qué-ni-cómo.

La sinergia positiva que debe crearse entre expertos de mercadeo y clientes debe ser basada en la confianza de que lo que se esté haciendo se esté haciendo bien. No existe (no debería) en el mundo una marca o una empresa dispuesta a perder la pureza de su imagen y la confianza de su público por culpa de una estrategia publicitaria de mala calidad. Hay que comprobar esto siempre, y es por eso que existe (y existirá por mucho tiempo) el White Marketing.