Rebranding: ¡5 casos en los que se debe hacer sí o sí!

En el complicado mundo de la mercadotecnia, hablar de rebranding es hacerlo sobre una audaz movida empresarial que implica cambios que van desde renovar una marca hasta reinventar una imagen, pasando (claro está) por adaptaciones con miras al siempre tendencioso presente/futuro y a la evolución natural de los negocios.

La movida, además de audaz, es sumamente riesgosa y hasta peligrosa porque suele pasar que las empresas o marcas (sobre todo las más grandes y establecidas) se encuentran a un público demasiado inmerso en lo estrictamente conocido y no dispuesto a aceptar cambios, bien sea de nombres, logos, tipografías, diseños, eslóganes, etcétera.

Sin embargo, y por más que las masas digan lo contrario, hay casos muy específicos en los que el rebranding se debe aplicar sí o sí, casi como una obligación empresarial en pos de, por ejemplo, salvar a una marca o hacerla más competitiva o relevante. ¿Cuáles son esos casos? Acá te mostramos cinco de ellos:

  • CUANDO SE MODIFICA LA ESTRUCTURA EMPRESARIAL

Un gran cambio a nivel estructural en cualquier empresa tiene el deber de venir acompañado con un gran cambio de imagen también. Es decir, si tu compañía se ha fusionado con otra, o ha absorbido a otra, o ha adquirido a otra, es menester que modifique el modo en que se presenta al mundo porque, obvio, ya deja de ser la misma que eras antes. Los cambios en estos casos son, lo dicho, prácticamente obligatorios.

  • CUANDO LA ESTRATEGIA VARÍA

Hay empresas que, en el curso de sus vidas, van modificando sus estrategias y hasta sus modelos de negocio. En estos casos, el rebranding ayuda mucho a establecer los nuevos parámetros y la nueva identidad de cara al mercado, amén de darle un espaldarazo a la decisión de dar un golpe de timón.

  • CUANDO LA EMPRESA, LA MARCA, EL PRODUCTO O EL SERVICIO ENTRAN EN CRISIS

No hay nada que ayude más a lavar una mala imagen que, precisamente, un cambio de imagen… o de nombre… o de logo… o de lo que sea, pero que haya un gran cambio. En este caso entran perfectamente ejemplos de quiebras, delitos, accidentes y demás problemas que pueden llegar a afectar a una marca o empresa.

  • CUANDO SE PIERDE COMPETITIVIDAD

Suele pasar que las empresas, tras la aparición de un atractivo competidor, se sienten amenazadas de perder a su público. Por lo general, cuando esto pasa, es hasta más factible hacer un refrescamiento que le recuerde a todos (personas y compañías rivales) que se está vigente y con plena fuerza.

  • CUANDO CAMBIA EL MERCADO

Acá no hay que andarse con romanticismos: si todo el mercado está tomando una ruta hacia un rumbo más moderno, tecnológico, avanzado, o lo que sea, es necesario evaluar las posibilidades de hacerlo también para no quedar en el ostracismo. Y es simple, pues se supone que las masas también están evolucionando y siguiendo tendencias.