Marketing Móvil: ¡3 errores comunes que deben dejar de cometerse!

Hace poco te contamos que, de manera repentina pero muy interesantemente, la empresa deportiva alemana Adidas había decidido dejar de producir contenido publicitario para TV y comenzar a enfocar esfuerzos solo en lo digital… Una estrategia audaz que incluye, cómo no, adentrarse de lleno en el maravilloso mundo del marketing móvil.

Sin embargo, hay algo que deben entender tanto en Adidas como en todas las empresas y marcas que hoy día aplican este tipo de mercadeo centrado en los smartphones y las tabletas: ¡Hay que hacerlo bien! Eso implica, por supuesto, entender profundamente de qué va el marketing móvil y, sobre todo, no cometer errores.

¡La estrategia perfectible!

El concepto de marketing móvil (algo que hoy día es tanto complementario como necesario dentro de la publicidad en general) indica que se trata de, ante todo, un mundo basado en la perfectibilidad de sus estrategias… Algo que se logra, lo dicho, evitando caer en los pecados comunes y básicos que a veces (muy frecuentemente) pululan entre los expertos.

Y… ¿cuáles son esos errores comunes del marketing móvil? A continuación te los mostramos:

  • VISIÓN INTEGRAL DEL MÓVIL COMO ELEMENTO: Este error se ve mucho pues no son pocos los estrategas que comprenden al móvil como un vehículo superficial y hasta de moda, y no como un elemento mucho más profundo y con capacidad de engagement casi infinito gracias a sus múltiples cualidades (vamos, que no todo son apps… también existen las búsquedas, los emails, etcétera).
  • EXPERIENCIA TRANSFORMADORA: Resulta que, al igual que el punto anterior, muchos expertos se enfocan en diseñar estrategias demasiado superficiales y hasta efímeras que buscan más inmediatez que otra cosa. Eso un error pues los móviles y las tabletas representan oportunidades únicas para brindar experiencias publicitarias y de marca más complejas y amplias, con valores añadidos.
  • EVOLUCIÓN: Al estar tan basado en factores tecnológicos y humanos, el marketing móvil se ve fuertemente influenciado por la capacidad evolutiva de ambos. Eso significa que no basta con diseñar una estrategia y dejar que corra sola por tiempo indefinido. Hay que optimizarla y trabajarla constantemente, e irla adaptando a los resultados obtenidos y a las experiencias de los usuarios.