Luis Daniel Riveros: Influencia del Big Data podría afectar la Democracia

Nuestro subdirector en MásQueDigital, Luis Daniel Riveros, ha expresado con anterioridad su opinión sobre el Big Data y sus efectos en la seguridad y (sobre todo) la privacidad de los usuarios de la red de redes, argumentando que se trata de una herramienta muy útil, sí, pero que está siendo usada para obtener información de modos no siempre éticos y con fines demasiado oportunistas.

Esta opinión del Ing. Daniel Riveros no se circunscribe a la línea de pensamiento de una sola persona. Por ejemplo, Martin Hilbert (experto alemán en redes digitales) concuerda con él y hasta se ha atrevido a plantear un alerta que ha acaparado los titulares de los medios: “¡Todo está siendo espiado y la gente tiene que saberlo!”.

Ya sabíamos, por palabras de Daniel Riveros, que la gente estaba dejando (voluntaria e involuntariamente) cientos de datos personales en la red que eran usados por las grandes empresas para moldear conductas. “Datos tan simples como dónde estás y dónde has estado pueden predecir con casi un 90% de probabilidad dónde vas a estar en cada momento de cada día del año que viene, algo que una compañía de marketing aprovecharía mucho” dice y coincide un Hilbert que, de paso, amplía en su idea más allá de lo netamente publicitario y se instala en lo político.

Dicho de otro modo: ¡El Big Data influye en la democracia! Y no solo eso, sino que la pone en riesgo. Según el experto alemán, el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, usó esta herramienta para ganar las elecciones, en una táctica de campaña ya puesta a prueba por Barack Obama antes de él.

En Cambridge, el psicólogo Michal Kosinski desarrolló un estudio en donde afirma que con tus likes en Facebook se puede predecir tu orientación sexual, origen étnico, opiniones religiosas y políticas, nivel de inteligencia y de felicidad”, explica Hilbert, y sigue: “Un empresario adquirió eso y creó Cambridge Analytica, un servicio que Trump contrató para su campaña. Obama también manipuló mucho a la ciudadanía en 2012 porque sacaron datos de todos lados”.

¿Qué significa eso? ¿Cómo se usan esos datos? Pues simple: los comandos de campaña pueden utilizar esa información para crear contenido exclusivo para cada tipo de votante. “Por ejemplo, si Trump dice ‘estoy a favor del derecho a tener armas’, algunos reciben esa frase con la imagen de un criminal que entra a una casa, porque es gente más miedosa. Otros, que son más patriotas, la reciben con la imagen de un tipo que va a cazar con su hijo”, cuenta el especialista. “Es la misma frase de campaña y ahí tienes dos versiones, pero se crearon 175 mil. Te lavan el cerebro. No tiene nada que ver con democracia. Es populismo puro. Te dicen exactamente lo que quieres escuchar. La democracia es completamente inútil con algo así”, alerta.

Así las cosas, las preocupaciones de nuestro subdirector Luis Daniel Riveros con respecto al Big Data están no solo bien fundadas sino respaldadas por expertos extranjeros que, de paso, se atreven a ahondar en el asunto y asegurar que la herramienta es una real amenaza para la democracia, una que fácilmente podría constituir una especie de dictadura informacional de sociedades predecibles.