Mas Que Digital

Donald Trump: ¡Un Maestro del Marketing Político!

Donald Trump asume este viernes como Presidente de los Estados Unidos (el número 45), y a estas alturas todavía hay quienes se preguntan cómo es que un magnate de los bienes raíces convertido en celebridad y devenido a político pudo conseguir tal hito… Bueno, la respuesta es simple: ¡Marketing!

Y, más específicamente hablando, marketing político… Guste o no guste, es innegable que Trump se convirtió en un maestro en el área, y aplicó (junto a su grupo de asesores) una estrategia sumamente correcta y efectiva que tuvo como resultado una de las mayores sorpresas de la historia de su país.

El nuevo Presidente de Estados Unidos apeló a muchas cosas en su campaña (muchísimas, en realidad), pero el eje sobre el que giró todo fue su marca personal, la cual se encargó de construir minuciosamente e incrustarla en el imaginario colectivo de un electorado clave que supo responder.

Pero, además… ¿Cuáles son, en general, los puntos más fundamentales del éxito de su estrategia de marketing político?… A continuación se muestran:

  • EL MENSAJE: Hablar muy claro y directo (a veces, demasiado) fue esencial para Donald Trump. Dijo, sin tapujos, todo lo que quería decir y expuso de forma más que detallada su programa de gobierno, amén del hecho de que, al hacerlo, sabía muy bien a quién le estaba hablando. Eso lleva a…
  • LA AUDIENCIA: El magnate conocía mejor que nadie a sus potenciales votantes y a la población general de su país. Les dijo justo lo que querían escuchar, apeló a sus emociones y eso se convirtió en factor clave pues no hizo otra cosa que reafirmar el poder de su estrategia.
  • EL MEDIO: Trump se saltó las reglas no escritas de la política y ni se molestó en gastar mucho dinero en publicidad a través de los medios tradicionales. Al contrario, usó las redes y sus discursos como un genio y levantó la suficiente polémica como para que prensa, radio y televisión hablaran de él constantemente (el popular ‘bien o mal, pero que hablen’).
  • LA COMPETENCIA: Que una estrategia de mercadeo triunfe sobre otra habla mucho de lo mal que a veces plantea las cosas la competencia. Este fue el caso, ya que Hillary Clinton (con todo a su favor) no supo venderse. Trump sí, y hasta se afincó en dejar al descubierto las debilidades de su rival (de nuevo, haciéndolo sin filtros y levantando polémica a diestra y siniestra).
  • ¿INFLUENCERS?: Esta es una de las lecciones más poderosas que dejó la estrategia de Trump, y consiste en el hecho de que las celebridades y figuras públicas, con toda su capacidad de alcance, no son tan influyentes como se puede pensar a la hora de asuntos vitales como elegir a un Jefe de Estado. Clinton tuvo el apoyo de casi la totalidad la industria musical y cinematográfica, pero quedó demostrado que el público siente rechazo hacia mensajes emitidos por personas que parecen irreales, montadas, falsas, pagadas y poco cercanas.

Un último punto fundamental a favor de la estrategia de Donald Trump fue el saber rodearse de personas que se encargaron de tapar los huecos que a veces él mismo iba generando a lo largo del camino de la campaña. Se señala específicamente a Kellyanne Conway, su jefa de campaña y genio del marketing. Mucho de lo logrado por el empresario es consecuencia directa a la titánica labor de esta mujer.