¡Conoce más del Green Marketing y sus características!

Tener un sentimiento ecológico ya no es menester exclusivo de expertos en la materia. La preocupación por el medio ambiente abarca ya distintas disciplinas que, en su afán por crear consciencia y aportar en pro del cuidado del planeta, han decidido acuñar la tendencia. Un buen ejemplo de ello se da en el mundo del mercadeo con el green marketing (o marketing verde).

Esta práctica de negocios también conocida como marketing ecológico o marketing ambientalista comenzó su andar popular en 1975 gracias al libro ‘Ecological Marketing’ de Karl Henion y Thomas Kinnear, el cual fue la base para una modalidad de comercio que pretende atender la preocupación de los consumidores por los daños que recibe constantemente el medio ambiente ofreciendo productos que poco o nada afectan al mismo.

El éxito del modelo es evidente pues cada vez son más los consumidores que optan por alternativas ofrecidas por compañías verdes o que aplican el green marketing. Sin embargo, entrar de lleno en este negocio implica tener el compromiso de hacer las cosas realmente bien. Por ejemplo, hay que saber de antemano que lo que hace ‘ecológico’ a un producto depende de muchos factores como:

  • Si el producto fue elaborado siguiendo un proceso que aplicó un uso eficiente de la energía, si los desechos generados fueron controlado, o si el producto es ecológico en sí mismo.
  • Si se trata, por ejemplo, de alimentos orgánicos cuyo cultivo fue realizado sin necesidad de pesticidas o químicos.
  • Si es un producto que, durante su creación y aprobación, disminuyó o eliminó el maltrato animal.
  • Si el empaquetado reduce ostensiblemente el uso de plásticos y demás materiales contaminantes. Si usa materiales biodegradables o reciclables es un plus.

Otras cosas que hay que saber del marketing verde son: Muy seguramente las clientelas sean capaces de aceptar cualquier cambio ecológico porque están legítimamente preocupadas por la salud del planeta; los precios de los productos pueden subir y bajar dependiendo si se incluye una certificación ecológica u orgánica, o si se reduce el material para empacar y embalar; la calidad no se verá afectada por la implementación de nuevas estrategias de producción… y, lo más importante, si lo que se ofrece dice ser ecológico, pues debe y tiene que serlo en realidad. Acá no vale engañar a los usuarios solo por subirse a la ola de una tendencia.